Turismo espiritual

 

El turismo espiritual se enfoca en visitar mezquitas, templos o entornos naturales como bosques, lagos, jardines botánicos, cuevas, entre otros destinos. Este tipo de turismo, busca satisfacer la necesidad de agradecer a la deidad que las personas creen o simplemente a la madre naturaleza.

¿Qué actividades se realizan en el turismo espiritual?

Se enfoca en visitar templos, mezquitas o paisajes naturales como jardines botánicos, lagos, bosques, cuevas, entre otros.

 

Sus experiencias espirituales, basadas en el bienestar y en la salud física y del alma, incluyen:

  • Retiros de silencio y espirituales
  • Talleres de mindfulness
  • Sesiones de yoga
  • Clases de taichí
  • Meditación
  • Cursos
  • Encuentros
  • Excursiones de aventura
  • Actividades de deportivas

Por tal motivo, el perfil del turista espiritual, es el de un individuo mucho más respetuoso y sostenible con el planeta y con las comunidades anfitrionas que los reciben.

Diferencia entre el turismo religioso y el espiritual

Pese a que la espiritualidad tiene mucho que ver con la religión, existe una leve diferencia entre turismo religioso y espiritual. Un ejemplo que deja entrever esta pequeña diversidad son las creencias que hay alrededor del mundo. La Semana Santa podría ser turismo espiritual, pero se engloba más en el religioso por el sello que trae desde la Iglesia.

Entre otras actividades que se realizan en el turismo religioso se encuentran las visitas a iglesias, monasterios, monumentos, museos con connotación religiosa, tumbas, etc.

  

A continuación, te dejamos 5 destinos para realizar turismo espiritual en México:

Tulum, Quintana Roo. Esta es la única ciudad maya amurallada construida frente al mar. Su naturaleza hace de Tulum el lugar ideal para encontrar la paz y la relajación entre la tranquilidad de la selva que invita a la meditación. Además, si buscas olvidarte del estrés, hay centros especiales de meditación ubicados a las afueras de la selva, donde los olores, colores y sonidos del ambiente son perfectos para conectarte con la energía de otros seres vivos.

 

Este sitio también es conocido por realizar bodas mayas, con un tinte místico y especial.

Tepoztlán, Morelos.  En este pueblo mágico de calles empedradas se localiza el cerro del Tepozteco, un lugar al que miles de personas acuden con la idea de llenarse de energía. Originalmente, la llamada montaña sagrada fue un sitio ceremonial donde se veneraba al dios del pulque, quien rige la fertilidad vegetal y los vientos. Sus paisajes únicos hacen que se genere un ambiente para conectarte con la naturaleza; además, en el pueblo podrás encontrar spas, centros para practicar yoga y muchos temazcales que ofrecen desintoxicar tu cuerpo desde adentro a través del vapor.

 

 

 

Mazunte, Oaxaca. La playa de Mazunte es una de las más espectaculares de la costa oaxaqueña, y no importa si vas solo o acompañado, seguro lograrás conectar con “tu yo interior”. Su ambiente rústico y relajado es ideal para practicar yoga, meditar a la orilla del mar o tener una sesión de masaje con una espectacular vista.

 

El Centro Hridaya-Yoga es uno de los más reconocidos, ahí ofrecen retiros espirituales de hasta 49 días, además de brindar talleres y cursos de yoga.

 

 

 

Real de Catorce, San Luis Potosí. Este destino se volvió popular para las personas que buscan un viaje espiritual. Desde los años sesenta, los visitantes aseguraban encontrar respuestas a problemas existenciales, donde los ancianos sabios del lugar jugaban un papel muy importante al transmitir sus conocimientos. Además de las viejas edificaciones del pueblo, el gran atractivo es el Cerro Quemado, donde podrás percibir una energía cósmica muy especial, pues desde ahí la cultura huichol venera al sol

 

 

 

Palenque, Chiapas. Ubicado en el corazón de la selva chiapaneca, Palenque es más que una zona arqueológica: es un lugar lleno de cultura, magia y tranquilidad, donde podrás desconectarte completamente del mundo citadino.

 

 

Aquí encontrarás uno de los árboles más importantes del mundo maya: La Ceiba, el cual puede alcanzar hasta los 70 metros de altura y casi tres de ancho. Los mayas creían que conectaba al mundo de los vivos con un universo subterráneo, y por ello lo llamaban “el árbol de la vida”. Esta historia ha popularizado la idea de que, al abrazar el árbol, se genera una energía positiva.

 

 

 

 

Como puedes notar, el turismo espiritual es más que un recorrido de visita de iglesias o monumentos religiosos. La idea es más bien, que te encuentres y explores a ti mismo. Esto, a través de una experiencia única e irrepetible en un lugar hecho para encontrar la paz interior.

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